20 febrero, 2018

El primer día del resto de nuestras vidas (2)

Sí, hoy, como todos los días anteriores de la historia, es el primer día del resto de nuestras vidas. Es cierto que para algunos probablemente sea una fecha especial, un antes y un después, quizá gente que ha tenido un accidente y ha vuelto a nacer, u otro que acaba de aterrizar en un lejano país que acabará siendo su hogar definitivo, quizá otros acaban de ponerse novios con la mujer que será la madre de sus hijos, a otros les acaba de tocar la lotería, incluso unos más podrían haber firmado literalmente su sentencia de muerte, sí, pero para todos, incluso para nosotros que nos reunimos hoy en torno a estas letras, es el primer día del resto de nuestras vidas.



Sí, hoy amaneció un poco antes para nosotros, porque en un descuido adelanté media hora el despertador, pudiendo así disfrutar de la sensación extraña de haberme adelantado a mi propio tiempo, de estar viviendo un momento que de otra manera habría dormido, y quizá soñado. Recordando ahora esa frase que siempre me repetía un gran hombre y que ahora sólo puedo repetir aproximada: quién más duerme, menos vive; y sí, lleva toda la razón. Ahora resulta que llevo años durmiendo esos 30 minutos de más, esos 30 minutos en los que el mundo funciona ajeno a que yo no estoy en él, dormitando todavía, inconsciente esperando el sonido del despertador que esta vez nos brindó una segunda oportunidad, para aprovechar el momento, para ver cómo es la vida adelantada 30 minutos a nuestro propio tiempo.

Así, me levanté tranquilo, me vestí y preparé las tostadas, hasta que vi el fatídico discurrir del reloj de la cocina, que me decía que claramente faltaban veinte minutos aún para despertar. ¿Sería todo esto un sueño? ¡Qué cagada!, con la mala noche que habíamos pasado, calor, el niño llorando y habernos acostado un poco tarde viendo las andanzas de aquel Bufón por Vietnam, recordando siempre a ese añorado recluta Patoso con su Chaqueta Metálica Kubrickiana. Sí, ni corto ni perezoso dejé el microondas funcionando y salí corriendo a la cama, poniendo el despertador para dentro de 25 minutos, para disfrutar del sueño que me quedaba, aún con la cama calentita esperándome, y disfrutamos como enanos de esos 25 minutos que nos había regalado la vida, que sin ese error levantándome antes cual Colignon en Amélie, nunca habríamos paladeado.



Después, sí, sonó de nuevo impenitente, imperturbable, impenetrable, inexorable el despertador, dando al traste con el momento, y comenzó de nuevo el ciclo de nuestros rutinarios días, el primer día del resto de nuestras vidas pasando a toda velocidad, justo antes de mañana, que por supuesto es el primer día del resto de nuestras vidas. Trabajando, trabajando, a toda velocidad, descansando, comiendo y volviendo a casa, saludando de vuelta a toda la familia. Luego salida en bicicleta para desentumecer rápidamente, y llegada a toda velocidad para ducharnos y ponernos de nuevo a escribir estas líneas, para enriquecer el blog, para recordar para siempre este primer día del resto de nuestras vidas, y despacio, antes de dar por terminada la entrada, acabo de recordar que quizá esto sea simplemente un deja vú...

Y tecleo en el buscador "resto de nuestras vidas", dando con un post que casi ya no recordaba haber escrito hace poco más de un año, "el primer día del resto de nuestras vidas", y me doy cuenta de que no puede haber dos post con el mismo nombre, y me siento como aquellos inventores que en dos lugares distintos del mundo y sin conocerse en absoluto, inventaban la misma herramienta, artefacto o lo que sea, o incluso escribían sobre algo totalmente similar, pura casualidad, sólo que esta vez fui yo mismo (bueno, mi yo de 2016) el que también ese día sabía que al día siguiente sería el primer día del resto de su vida, como lo es hoy, como lo será mañana. Y sí, me reafirma del todo, ahora ya lo sé: hoy es el primer día del resto de nuestras vidas...

15 febrero, 2018

A toda bola

Poniendo música a toda bola mientras escucho voces irreales de gente que me dice que pare, dándole gas a tope a los viejos altavoces, apretando las tuercas al Winamp, desoyendo lo racional, pasando de lo políticamente correcto, destruyendo cualquier argumento a favor de la convivencia, triturando las trompas de Eustaquio al ritmo de pegadizas y potentes melodías de grupos poperos conocidos y otros rockeros que no, dejando que suenen los más famosos Vértigo de U2, el Delilah de los Cranberries, el Nine Lives de Aerosmith, Like a Stone de Audioslave (alucinando de pensar que 2 de sus 4 cantantes ya no viven entre nosotros), el Going Under de Evanescence, el Crawling de Linkin Park, el Until It Sleeps de Metallica, el Stand my Ground de Within Temptation o el Imagine de Van Buuren, cosillas que tenía en el disco duro y otras que no...



Gritos desgarradores, guitarras percutoras, baterías demoledoras destrozando tímpanos, tirando abajo paredes y volviendo locos a los incautos a los que ha pillado debajo, amantes del reggaeton y el pop triunfito de masas sencillito, para no complicarnos, para no tener que pensar, para qué si lo importante es el tupé que llevemos o la marca de sujetador nuevo. Sí, aumentamos potencia reventándolo todo, para romper esquemas preestablecidos, sí, los carrozas también dan lecciones cuales Rolling Stones dejando en ridículo a los ídolos de la melodía sencillita latina, el golpe de cadera rockero frente al twerking, la calidad melodiosa frente al chunda chunda, las letras con mensaje frente a la defenestración del lenguaje y la propia persona, y así preparo la siguiente, me regocijo con la melodía inicial suavita, con voz de mujer que no ha roto un plato... y así sube, y así pienso en ellos, en cómo les sorprende que ahora estén cambiando las tornas, y veo que llega la caña y reviento el botón del volumen+...



Y así, a toda bola... llega el furgón de policía y llama a la puerta, y a toda bola con una sonrisa en la boca nos vamos todos detenidos mientras la satisfacción por el deber bien hecho y por haber hecho justicia llena nuestros corazones y nos da la fuerza para pasar toda la noche en el calabozo... bendita la música, bendito el día en que llegaste a nosotros, bendito el día en que por una vez fuiste nuestra arma más mortífera en la batalla.

10 febrero, 2018

Todo lo bueno se acaba, hasta el orégano

Pues sí, como dice la canción: todo lo bueno se acaba, y el caso que hoy me ocupa no iba a ser distinto. Aún recuerdo cuando compramos ese enorme bote de orégano hace ya más de ocho años, en octubre de 2009, cuando organizamos un "barril..." uy, no, digo... cuando organizamos un "encuentro" para captar socios para la Junior Empresa Toma Cero.



El caso es que sobraron algunas cosas, como un barril entero de cerveza (que devolvimos a Alhambra para ahorrar ese dinero, por suerte), parte del barril que habíamos pinchado (que un par de chicos se pimplaron hasta dejarlo seco del todo) y algunos condimentos como un enorme bote de orégano que desde entonces entró en mi vida.

No sé ya cuántos botecitos de orégano he dejado de comprar estos años, pero han sido decenas de ellos, puede que más. Recuerdo la barbaridad que parecía al ver el bote entre los otros de las especias, ese mastodonte prehistórico en el que cabían todos los demás, y cómo poco a poco fui pegándole "bocados" en aquel primer piso de los Pajaritos, y luego más adelante en los siguientes, viendo cómo pasaba mi vida junto a aquella reliquia, que primero caducó (a finales de 2011), y que luego pasó a ser incluso patrimonio histórico al cumplir un lustro allá por 2013.

Recuerdo bastantes pizzas o pasta, que estaban riquísimos, y también recuerdo algún tomate aliñado (justo para lo que lo usamos también en aquel barril), de hecho la semana pasada, cuando utilicé el superbote para volver a llenar el mismo botecito de orégano por penúltima vez, lo utilizamos para una salsa con ajo y ñoras que usaríamos para una riquísima calabaza en ajillo.

Como consejo a todos: aprovechad las cosas buenas de la vida, incluso más aún cuando sabéis que es una de las últimas veces, aprovechadlas y atesoradlas cuando aún existen, cuando aún las tenéis con vosotros, cuando sabéis que el soplo de vida que les queda es ya casi el último. No esperéis a que todo haya acabado, no esperéis a que vuestro bote esté vacío del todo para llorarlas cuando ya no podéis disfrutar de ellas. Hoy yo puedo mirar al estante y sigo viendo vida en él, un último culillo de trocillos de orégano que saben que son unos auténticos supervivientes, un último suspiro que en unas semanas o quizá meses acaben en el pequeño botecito, siendo los últimos vestigios de un tiempo que ya pasó. Por eso hoy es el mejor día para homenajear a mi bote de orégano, como metáfora en general de tantas cosas de la vida que se acaban hoy mismo, que se acabarán en breve, en una semana, en un mes, o puede que a otros les duren toda la vida.



Esta semana llené por penúltima vez el botecito, usando como siempre la misma técnica, llenando una cuchara grande y colocando el botecito dentro del grande para que el orégano que se salga caiga en el bote grande. Sé que la próxima vez no hará ni falta, porque ya sólo lo llenaré por la mitad aproximadamente, el bote medio lleno para ser optimistas.

Recuerdo cómo ese bote me ha visto crecer, me ha visto emprender grandes aventuras, siempre junto a mí, me ha visto llorar y reír, y a muchos nos ha visto evolucionar hacia quién sabe qué estado actual, incluso futuro. Él ha estado con nosotros tantos años, que no puedo sino sentir pena de estar a punto de perderlo, como cuando se nos rompe alguna reliquia del pasado (como curiosidad, la entrada del enlace anterior, la escribí cuando alguien rompió una de las grandes reliquias de mi pasado, justo el año que entró en mi vida el bote de orégano), y no puedo sino pensar en qué objeto o persona que ahora considero completamente nuevos y sin mérito histórico-artístico, estaré a punto de perder dentro de 10 años, y lo consideraré entonces muy querido y añorado, no sé cuál, pero sí, probablemente esté ya entre nosotros.

Y así, haciendo este pequeño homenaje a mi gran bote de orégano, cuando hay que hacerlos, cuando aún está vivito y coleando esperando su jubilación final, cuando aún podemos disfrutarnos mutuamente, cuando aún me puedo dar y darle unos últimos homenajes con viandas magníficas, termino no sin insistir de nuevo a todos en un consejo que cualquiera debería tener en cuenta, y adaptando la frase que digo cada año en el cumpleaños del blog: aprovechad las cosas buenas que os da la vida, porque si no lo hacéis vosotros, nadie lo hará, y queráis o no, se pierden...

05 febrero, 2018

Nuestras recientes series de cabecera

Hoy en día, quien más y quien menos, se jacta de estar viendo unas 15 series a la vez, con sus 10 ó 12 capítulos y sus 5 ó 6 temporadas entre pecho y espalda, así, por lo bajo. ¿Y tú no ves "Colditz", "Peaky Blinders", "Dirk Gentry" o "Quarry"? Pues no, seguramente no lass conozcan ni en su casa, y si nos ponemos en ese grado de gafapastismo, es imposible ver todas las series que existen, no daría tiempo... Ojo, y si alguien me tilda de haber inventado esos nombres, que se los busque...

En fin, no vamos a eso, pero es lógico que con la proliferación de plataformas (HBO, Movistar, Netflix, etc.), cada vez es más fácil llegar a estos contenidos, sobre todo en series extranjeras, que nos han abierto mucho los ojos y el abanico de posibilidades a muchos, pero que a otros les ha cerrado totalmente la mollera en el sentido de que cualquier serie americana con buenos comentarios e hiper-recomendada es muy superior a cualquier otra serie de mayor calidad y sobre todo si es nacional. Ahí sí pecamos de "gafapasta" muchos.



Nosotros, hasta ahora, hemos estado acostumbrados a consumir las típicas series que echaban en televisión, ya hasta bien entrada la década de los 2010; hablamos de productos como (por citar 30, pero vamos, todos hemos visto más de cientos del estilo): Cheers, Futurama, Friends, Los Simpsons, Farmacia de Guardia, Cuéntame cómo Pasó, Expediente X, Médico de Familia, Los Serrano, Los Roper, Padres Forzosos, Primos Lejanos, El Príncipe de Bel-Air, Cosas de Casa, Salvados por la Campana, 7 Vidas, Los ladrones van a la oficina, Aquí no hay quien viva, Águila Roja, El Equipo A, Smallville, Ally McBeal, Embrujadas, Las gemelas de Sweet Valley, Punky Brewster, Lleno Por Favor, Aída, Los Hombres de Paco, CSI o Yo y el Mundo. Lo que sí es cierto es que poco a poco hemos encontrado más dificultad para ver productos a nuestro gusto, por lo que la evolución lógica es comenzar a buscarlos fuera, y de ahí el comenzar a buscarlos en internet.

Ya hace un par de años que vimos las dos primeras temporadas de Juego de Tronos, superserie de fama donde las haya (pese a que el nivel bajó y se convirtió en algo lento y que no mantenía el interés de la primera, aunque dicen que luego mejora), y también llegamos a comenzar alguna como Prison Break o House of Cards, de momento sin continuarlas, por lo que poco a poco hemos ido entrando en la "rueda", eso añadido a que el 'prime time' actual comienza a las 11 de la noche, y eso a veces te obliga a preferir ver la serie por internet que en su momento real de emisión, por lo que la costumbre de ver las cosas sin anuncios y cuando quieres cada vez se ha arraigado más. Por hacer un repaso, ahora mismo estas son las series que tenemos en marcha (y me sorprende tener tantas, que ya empieza a costar, aunque sí reconozco que nunca hemos visto más de 2 capítulos seguidos, y eso ya de por sí sería raro en nosotros, cuando conozco gente que ha visto una temporada completa de Juego de Tronos en un fin de semana). Un repasillo y os dejo tranquilos por hoy:

Breaking Bad

Serie muy recomendada por todos los que la han visto, que ya es decir, y que ya finalizó hace un tiempo. Va sobre un profesor de Química que se acaba dedicando a fabricar droga, tocando el tema del narcotráfico con bastante profundidad, y con una evolución bastante curiosa de sus personajes. Tiene sus momentos, y le hemos dado más de una oportunidad. Creo que va a ser la primera serie larga que vamos a terminar, pues estas semanas estamos acabando la tercera temporada (la gente se la ve entera en 2-3 meses, lo que para nosotros supondrá un par de años seguro).



Big Little Lies

No sé si la acabaremos viendo, pero al ser corta (aunque luego no cumplen lo que prometen y suelen ampliar más temporadas) aún y no tener más que 6 capítulos la temporada, es posible que la sigamos más adelante. De momento está parada. De momento han salido las madres y sus hijos que van al mismo colegio, poco más.

Por trece razones

Serie sobre el bullying en un instituto norteamericano. Una chica se ha suicidado y como "legado" ha dejado unas cintas de cassette donde señala a los culpables de su muerte y explica sus motivos. Se deja ver, y aunque vamos por la mitad de la temporada, al ser una, en teoría (aunque como siempre, ya han renovado otra), podría ser que la termináramos, pero no está la vida para perder el tiempo, así que quién sabe.

Cuéntame cómo Pasó

Me he visto las 18 temporadas anteriores, quizá dejándolo un poco en las temporadas de la mitad, donde decayó bastante. Me recuerda época de hace muuuuchos años cuando la veía con mis padres en mi pueblo, bonitos recuerdos, y ahora, la continuamos por ser casi familia nuestra tras tanto tiempo...  Últimamente ha mejorado, y ya ha entrado en años que casi podría decir que recuerdo, así que empieza a ser aún más interesante para millenials tempranos como yo.

El Accidente

Es la típica serie de Tele 5 o Antena 3, que anuncian hasta en la sopa (bueno, TVE es aún peor), y que sí o sí te obligan a ver. Al final te encariñas un poco con los personajes y la continúas. Va sobre una familia que tiene una empresa de camiones que acaba haciendo transportes para quien no debe, entrando la droga de por medio y de ahí provocando muchos problemas. Ya quedan 4-5 capítulos para el final, y ahora ya no los vemos en directo por culpa de los anuncios y el nefasto "prime-time" que empieza a las 11 de la noche cuando deberíamos estar casi acostándonos, sino que los descargamos como vulgares piratas.


El joven Sheldon

La serie es de este año, comenzando por curiosidad, como fans de Big Bang Theory que somos, ya que trata sobre la vida de su personaje Sheldon cuando tenía 9 años, produciéndose curiosas casualidades relacionadas con la actualidad, en lo que es un juego bastante atractivo para cualquier guionista. Aún no ha terminado la primera temporada, y seguro que continúa.



Las chicas del cable

Es de estas nuevas series de Netflix que el primer día ya publica la serie completa. Nosotros la vimos y ya tengo la segunda temporada en espera. Es una serie española y también gusta ver producto nacional, claro que sí. Se deja ver, aunque quizá un poco elitista y centrada en intentar dar un mensaje político, aparte de en lucir a los actores más de la cuenta. Trata sobre las chicas que trabajan en Telefónica allá por los años 20.

Friends

Qué decir de Friends, serie mítica donde las haya, de la que ya hablé cuando terminó hace mucho...  Ahora me la estoy viendo en inglés poco a poco, captando otros matices en los chistes o la actuación. En la recámara tengo Seinfeld, serie que nunca he visto pero que recomiendan como la mejor de la historia (apartado de "sitcoms"), buena opción quizá para ver también en inglés.

La que se Avecina

La verdad es que no fui de los que pasaron de ANQV a LQSA, y digamos que prefería ver repetidos los capítulos de la versión inicial que ver los nuevos, pero reconozco que también tienen su gracia, con personajes llevados al extremo de lo irreal. Ya digo, no la sigo regularmente, y sólo la vemos en los canales de repetición (los Neox, FDF y demás), pero más o menos estamos al tanto de cómo avanza.

La Peste

Serie de 6 capítulos (creo que renovada ya), española y buque insignia de la plataforma de Movistar, que ha tenido muchas críticas porque la gente no entendía el acento andaluz de sus personajes. Ya nada más que por eso merecería la pena, por ver andaluces que hablen de verdad en nuestro dialecto. Está en espera, aún no hemos visto el primero, pero no dudo que intentaremos verla entera. Trata sobre una epidemia de Peste en la Sevilla del siglo XVI



Big Bang Theory

La seguimos desde el principio, aunque las últimas temporadas en castellano. Es una de las series que Antena Neox repite machaconamente una y otra vez, como hace con Modern Family o Two and a half men. Merecen todas la pena, pero repetirlas tanto al final nos hace cansarnos. En mi caso, paso a verlas en inglés y así de nuevo no son tan repetidas. Trata sobre un grupo de frikis doctorados en la Universidad, a los que les gustan los comics y los videojuegos, comandados por el excéntrico Sheldon Cooper.


El Ministerio del Tiempo

Esperamos que algún día vuelva. Hemos sido muy ministéricos, desde el principio, siguiéndola con regularidad, y por supuesto he hablado aquí sobre ella. Los últimos capítulos los vimos el pasado noviembre, así que aún sigue fresca. Por si alguien no la conoce, trata de la existencia ficticia de un ministerio español que conoce cómo viajar por el tiempo, y lo hace para evitar que la historia cambie.

Allí Abajo

Como todo el mundo, la seguimos con gran expectación al principio, por ese juego Norte-Sur que suele dar bastante interés, pero tras la primera temporada suele ser difícil continuar las series sobre todo si no se planificó así, y a duras penas merece la pena seguir viéndola, de todas formas ya son como de la familia, así que la retomaremos cuando vuelva.


Y aquí dejamos este breve repaso a algunas de las series que hemos estado viendo últimamente. Recomendaciones para el futuro tengo algunas, como la Peaky Blinders que comentamos al principio. En cuanto a otras que han sido famosas últimamente, sí aprovecharé para decir que Black Mirror es una serie un poco irregular, ya que comparte capítulos gloriosos y muy motivadores, con auténticos bodrios infumables, por lo que si sabemos eliminar la morralla que en cantidades mayores a lo tolerable tiene, es una serie claramente mitificable como histórica, ¿quién no ha pensado alguna vez "esto sale en un capítulo de Black Mirror" al estar en una situación que parece de ciencia ficción. En cuanto a otra que me ha decepcionado mucho por su enorme "hype" (lo que significa que la crítica la ha inflado demasiado) es la de Handmaid's Tale, que puede tener una buena idea original, pero más allá, no fuimos capaces ni de terminar el primer capítulo.

En fin, recordemos que sobre gustos sólo hay un documento escrito en la historia, por lo que cada uno tendrá que aportar lo suyo, y siempre habrá que respetarlo. Personalmente le habría dado algo más de oportunidad a algunas series, y en otras preferiría no haber perdido el tiempo en ellas, pero bueno, para qué si no está el tiempo que para gastarlo.

Hasta otra, esta noche quizá alguien nos recomiende la última de Marvel, que esas nunca pasan de moda...

31 enero, 2018

Bautiza un lince, Obulco ya está en el campo

Como todos sabéis y ya he comentado en esta bitácora varias veces, nuestro lince ibérico es una de las especies animales más amenazadas del planeta, y seguramente sin el enorme trabajo de estos últimos 25 años, ya no existiría entre nosotros (ojo, nosotros mismos o más bien nuestros antepasados eran los grandes culpables de esa amenaza). A modo de curiosidad os recomiendo este artículo en el que se explica bastante bien su distribución histórica y actual en la península Ibérica, donde por ejemplo sorprende que el lince fuera bastante común a principios del siglo pasado, cayendo en picado su distribución a partir de la mitad del siglo XX, llegando incluso a desaparecer en Portugal o en los Montes de Toledo, donde estaba muy extendido.



Este enorme esfuerzo está teniendo grandes frutos durante todo este siglo, que comenzamos con menos de 100 linces vivos, y que ahora ya roza los 600, incluyendo decenas de ejemplares nacidos en cautividad los que han sido liberados para que vivan libres y felices en el campo, de donde realmente son, y donde la idea es que acaben viendo a sus propios nietos corretear, creciendo y multiplicándose en la medida de lo posible, para que ese maldito sueño de extinción no sea más que un recuerdo amargo del pasado.

Hoy querría remarcar la importancia de una de las iniciativas que se llevan a cabo, como es la campaña #Bautizaunlince, que consiste en un "concurso público" para proponer los nombres que vamos a ponerles a ciertos linces que van a ser liberados, y que se suele llevar a cabo por email, Facebook o Twitter. Me parece muy interesante, ya que ponerle un nombre a un animal siempre nos hace sentirlos más nuestros, más cercanos y por supuesto nos hace encariñarnos mucho más con ellos, de modo que quizá a la hora de cuidarlos sea mucho más gratificante estar pendiente de un animal llamado "Garfio" (en la imagen de arriba) que de un lince genérico "X".



Este año, la campaña ha tenido lugar las últimas semanas, y al estilo de lo que hacen las versiones del sistema operativo Android o las de Ubuntu Linux, cada año los nombres van a empezar por una letra concreta, por lo que los ejemplares de 2018 van a comenzar por la letra "O", así, sin mirar se me ocurren posibilidades como "Osiris", "Ovidio", "Ortiga", "Olga", "Ogaño", "Ocarina" u "Osamayor". En la página del Proyecto Iberlince comentan la noticia de la liberación de 4 ejemplares, a saber: Orisón, Ofelia, Obulco y Oxyura, el primero macho y las otras tres hembras, con la particularidad de que Obulco es el nombre romano de la ciudad actual de Porcuna, de ahí que el lince Obulco vaya a llevar el nombre de nuestra ciudad por los montes y valles andaluces (y quién sabe hasta dónde podría llegar), hecho que nos debe hacer sentir orgullosos.

Para terminar os dejo un enlace a un vídeo de la BBC donde se comenta el gran trabajo realizado para la conservación de este animal. Debe ser un orgullo para todos, y en cualquier caso, ya hablándole a los linces: ¡seguid luchando, seguid viviendo!

https://www.facebook.com/bbcearth/videos/1839046726128875/

25 enero, 2018

Nuestras últimas palabras

Las siete y cuarto de la tarde de un frío y primaveral día de uno de los doce meses de uno de los años del siglo XXI, escribo desde el cuarto de alguien, en uno de los pisos de un edificio en una ciudad de uno de los países de uno de los planetas existentes en el universo, mientras todo se desmorona.

El fuego ilumina la habitación, las continuas explosiones, el ruido de las hordas enemigas que atraviesan la ciudad, los jinetes del apocalipsis gobernando el cielo, surcando las nubes cual Papa Noel en su trineo, todo se destruye a mi alrededor en esta pequeña ciudad, mientras yo no puedo más que escribir y escribir, mientras se desgastan farolas y verjas, mientras se derrite el asfalto, mientras la perdición llega a nosotros camino del viejo rancho Perdición, mientras se ha sellado ya nuestra fecha de defunción, nuestro juicio final sin juez ni defensa, mientras lo negro llega, lo negativo corrompe y lo siniestro nos ahoga.



Mientras tanto, ajeno a todo, alguien susurra al oído de su perro, quién sabe qué palabras, quizá le esté diciendo que él sabe que se salvará, y mientras yo escribo, y se oye un grito, uno más entre tantos, y el perro ladra, y el dueño lo acaricia para apacentarlo, y mientras yo escribo, pienso sobre qué puedo escribir. ¿Cuáles van a ser nuestras últimas palabras como civilización, las últimas palabras escritas que va a pergeñar un ser humano? Y pienso en la instantaneidad de mis letras, se escriben conforme las digo, y simultáneamente a mí, y sin ninguno saberlo, doscientas cincuenta y una personas en el mundo estamos haciendo lo mismo, escribiendo las últimas líneas de la humanidad.

Así, por ejemplo un chino taiwanés está ahora mismo escribiendo a su primo que vive en un pueblo de la costa, tonterías sin mucho sentido acerca de unos viejos muñecos en un trastero que en unos segundos ya no existirá, y sin saber que el primo jamás recibirá esa misiva electrónica. Un finlandés también escribe una pequeña reseña de uno de los antiguos discos de Kraftwerk, y como curiosidad, un esquimal intenta aprender a escribir en Word, uno de sus primeros pasos con un ordenador personal, casi a gatas aún, sólo escribiendo letras sin sentido, que pueden tenerlo mucho si fuesen las últimas, y mientras todos ellos finalizan con este momento clave para la producción escrita, yo los retrato desde aquí, cerrando también mis últimos momentos, aunque en mi mismo país haya otras 4 personas también cerrando este capítulo: una tan trascendental como yo, narrando lo que pasa, otra escribiendo a sus seres queridos, y una tercera haciendo una lista de la compra, la cuarta ni lo sé ni me importa, pero tratándose de quién es, alguna memez cretina, sin duda.

Suenan máquinas destructoras, suena el polvo siendo mordido, suena la propia tierra deshaciéndose bajo nuestros pies ante la llegada del fin, y mientras todo eso suena todos somos conscientes de que no quedará nadie, de que estas letras no serán leídas, de que las escritas mucho tiempo ha, tampoco podrán ser revisadas, pues no quedará nada, ni nosotros ni nadie más para verlas, para degustarlas.

Me sorprende de entre todos que ninguna persona relativamente famosa o importante me acompañe en este quehacer, mientras me doy cuenta de que ahora sólo somos ciento ochenta, pues el resto desaparecieron destrozados o simplemente apagaron el ordenador. Varios otros están cantando, alrededor de setenta y cinco mil en el mundo ahora mismo, y me sorprende. Muchos más están escribiendo en papel, más de diez mil, e incluso aunque no me sorprende, sé que hay unas doce mil parejas haciendo el amor ahora mismo, el sinsentido de los sentidos, procrear algo para el futuro, cuando el futuro es hoy, o quizá despidiéndose de este mundo con el mayor de los placeres hedonistas, buscando el propio beneficio siempre, así somos, así fuimos, así no seremos, porque en nada dejaremos de ser.



Me sorprende que hayamos llegado hasta aquí, pero no fueron las guerras mundiales, ni las interplanetarias, ni el colapso general de nuestro universo, simplemente llegó el fin, porque lo que empieza acaba, siga luego un ciclo y reinicie o no. Se escuchan las máquinas que vienen hacia aquí, el fuego es ensordecedor y nadie tiene ya luz eléctrica encendida, porque no hace falta, y mientras se va la red, sigo escribiendo, y mientra tanto ya sé que somos sólo ochenta, y soy el único de la provincia, y mientras se desgaja la naranja, se deshoja la margarita, todos decimos adiós, y algo me dice que me quedan quince o veinte segundos y pienso cuáles serán mis últimas palabras, las últimas palabras escritas por la humanidad que ahora se despide para siempre, y me regocija saber que un viejo albanés sigue trabajando en lo mismo, lo mismo que el último paisano de mi tierra que aún, trascendental él, contaba lo que pasaba a su alrededor, pero ya no lo siento...

El albanés comenta usando viejos proverbios que no vienen más que a decir que a la tierra lo que es de la tierra, o que a cada cerdo le llega su San Martín, o que el que siembra vientos recoge tempestades, y cosas así, culpando no sé a quiénes, puede que a nosotros mismos, a nuestra raza o estirpe, o quizá simplemente recogiendo cual cronista lo que se ve, y es que la sobrenaturalidad nos está engullendo, y mientras engulle a más gente me siento privilegiado de nuevo, y ahora sí pienso que es el último párrafo. ¿Cuáles serán las últimas palabras, una despedida? No, no puedo hacerlo, sonaría demasiado obvio, por lo que aunque todo haya acabado, sólo hay una cosa que no nos podrán quitar y es el optimismo, la esperanza, y mientras el mal golpea mi ventana, por si acaso soy el último ya en pie, dejo nuestras últimas palabras: ¡volveremos algún mañana!

20 enero, 2018

Adiós Dolores O'Riordan, adiós queridos arándanos

Dicen que a veces cuando se muere el cantante, se muere el grupo en el que canta. No siempre pasa así, pues hay formas y formas de renovarse, pero en cierta manera es la voz lo primero que nos llega, y cuando es tan característica como la de Dolores O'Riordan, lo llena todo y hace que se confundan cantante e instrumentos, cantante y grupo (hasta el punto de que no pocas veces al seguir en solitario se llevan los fans y el resto no pueden mantener el éxito).

Quizá The Cranberries ya habían desaparecido en cierta manera tras su primera separación, anuncio de que nada volvería a ser igual, pero la vuelta mantuvo las expectativas, que ahora se han roto para siempre con la despedida de Dolores O'Riordan, fallecida esta semana a los jovencísimos 46 años.

Como comentaba en las redes sociales estos días, para los millenials más mayores, este es uno de los grupos claves de nuestra niñez y adolescencia en los 90, quizá uno de 10 principales (en mi caso diría que uno de mis 5 grupos preferidos de siempre en inglés), que por supuesto ha dejado temas imprescindibles y con los que muchos hemos pasado ciertos momentos inolvidables de nuestra vida. Por eso en cierta manera algo se nos ha roto, pese a que ya nos marcaron muertes como las de Michael Jackson o George Michael que también pululaban por la época.



En mi caso he de decir que seguí la carrera de The Cranberries casi desde sus comienzos, quizá más involuntaria o inconscientemente el primer disco “Everybody else is doing it, so why can't we?, que contenía las enormes ‘Linger’ y ‘Dreams’, pero ya plenamente desde el “No need to argue”, que fue su gran bombazo mundial, de la mano de uno de los grandes temas de la historia de la música: ‘Zombie’, rodeado por un grupo de canciones bastante consistente. Aún tengo por ahí la cinta de cassette con los títulos escritos a lápiz. Por la época sonaba en la tele el ‘Pretty’ en algún anuncio del Corte Inglés, por cierto.

El ambiente de su música pasada era ciertamente místico en muchos casos, pero también encontrábamos letras duras y reivindicativas. Entre todo destacaba la dulce voz de Dolores, susurrante a veces, cálida otras y rompiéndose en dura y rockera cuando hacía falta. Después llegó un disco un poco más extraño, más duro en cuanto a letras y al sonido de guitarras o baterías, como fue el “To the faithful departed", y tras un descanso algo más pronunciado y dificultades por las duras giras que casi les hacen separarse, volvieron con fuerza con “Bury the hatchet” en el 99, y otro temazo potente como ‘Promises’, acompañado de varias canciones de calidad como ‘Animal Instinct’ o ‘Just my imagination’.  Tanto 'Promises' como 'Zombie' son claves en cualquier discoteca de radio rockera, y en cualquier disco de canciones para quemar los altavoces del coche, ambas dos muy emocionantes.



Hasta entonces a mí me marcó mucho ‘Dreams’, escuchada años después de su salida, pues era habitual en bandas sonoras de películas en esa época de primeros amores adolescentes. Más tarde, el ‘Animal Instinct’ fue la descripción perfecta del momento vivido con la gestación y nacimiento de mi primer sobrino, y después recuerdo que el “Bury the hatchet” fue la banda sonora de aquel nuestro viaje de locura en coche por Irlanda en 2000, qué mejor que por esa Irlanda de Dolores y sus chicos. Luego, en 2004 incluí el ‘Ode to my family’ en la película que hice sobre mi familia “The Raspavelas Clan II”, y así, poco a poco se fueron metiendo en la banda sonora de mi vida…  De hecho, y por supuesto, The Cranberries tienen también un par de entradas en el blog, una sobre soñar (Dreams) y otra sobre el envejecimiento de las canciones (Zombie).

Llegaría en 2001 el “Wake up and smell the coffee”, con 'Analyse' o 'Time is ticking out', y finalmente el recopilatorio "Stars” en 2002 (que conservo como disco pirata, que entonces estaban muy de moda). Finalmente llegó en 2004 la ruptura, cuando Dolores decidió que no podía más y sacó un par de álbumes en solitario… Después ya sólo se juntaron para los conciertos, y todo iba bien aparentemente hasta que la cantante de Limerick, la de los gorgoritos a estilo 'yodelei' suizo, la del coro de iglesia nos dejó para siempre, tan joven, entrando como todos en ese olimpo de los mitos, y dejándonos huérfanos para siempre a los que desde el principio y hace ya 25 años los seguimos, hasta siempre Dolores O'Riordan, hasta siempre The Cranberries, ya nunca será igual, pero jamás nos podrán quitar vuestra música…

Y aprovechando el día que es hoy, a esa persona tan especial, le digo un par de cosas que tenía pendientes, parafraseando una de las canciones de mis arándanos:

Ememe, I love you just the way you are
I'll have you just the way you are
I'll take you just the way you are...

  

15 enero, 2018

Cuando no recuerdas haber hecho algo...

"Señor juez, eso es incierto, no recuerdo haber hecho nunca un ..."

Esta frase puede parecer la típica mentira que todos soltamos delante de un juez a petición de nuestro abogado, como clara estrategia de defensa, y ejercitando nuestro derecho a no declarar en nuestra contra.  El jurado pensará que estamos mintiendo, lógicamente, pero... ¿y si realmente no lo recordamos? ¿Puede nuestra mente olvidar adrede un hecho tan importante? Pues sí, es un tipo de memoria selectiva, y a veces pasa.

Otro tema es el de cuando nosotros mismos nos hemos autoconvencido de no haber hecho algo, o incluso de haberlo hecho, a base de pensarlo, induciendo ese mismo pensamiento en nuestro cerebro. Es el caso de algunos malhechores que incluso son capaces de pasar un detector de mentiras diciendo mentiras que se han auto-inducido, que su propio cerebro ya se ha creído totalmente, por lo que el polígrafo no es capaz de detectar cambio fisiológico alguno en el curso, y por tanto les acepta esa mentira.

¿Y qué pasa cuando realmente es que no nos acordamos porque tenemos mala memoria, sea de hechos importantes o de hechos insignificantes? No, no es que haga falta tener una memoria eidética como algunos superdotados, que recuerdan cualquier detalle de los que les han acontecido a lo largo de los años, pero sí es cierto que hay personas más detallistas con los recuerdos, con las fechas, olores, sabores, lugares, marcas de coche o quién sabe, siempre siendo clave la orientación de cada uno, los gustos, las inclinaciones, para recordar una cosa u otra.

Todos conocemos gente que nada más conocer a una persona se quedan con su perfume, con su marca de coche o con su nombre simplemente, y otros a los que eso nos cuesta mucho más, ya sea porque nos importa poco el coche que cada uno tenga, porque no tenemos buena memoria olfativa o porque nos cuesta un poco asociar nombres con caras, pese a que podamos tener buena memoria fotográfica, quién sabe.

Recuerdo hace unos días que en un juicio al que asistí había una persona que tenía la clave para que el acusado tuviera una coartada fiable y segura, diría que definitiva. El problema es que ese testigo no recordaba para nada el momento en el que tuvo lugar la coartada, por lo que aun sabiendo que seguramente podía declarar a favor del acusado (que estaba acusado sin fundamento alguno gracias a esa coartada clara), no podía dar detalle alguno. Por desgracia, a pesar de haber vivido algo hace solo un año, lo había olvidado por completo, y fue gracias a que yo recordé que efectivamente habían estado juntos, que el acusado pudo salvarse (aunque con algún cargo en su contra igualmente). En cualquier caso, fue curioso, porque yo que les había visto sí lo recordaba, pero el testigo no podía confirmarlo, su memoria se había ido completamente, por considerar trivial el asunto en ese momento, suerte que yo pude recordarlo.

Digo esto, porque revisando las búsquedas de "elije-elige" en internet, por casualidad di con un blog (http://ojosortograficos.blogspot.com.es/2009/11/es-correcto-elije-o-elige.html) en el que se ve que yo mismo había hecho un comentario hace 6 años, y que ¡no recuerdo para nada! De hecho pensé que era otro el que lo había hecho, hasta que me fijé bien en que fui yo, era mi usuario...



La verdad es que el cerebro a veces nos juega malas pasadas, y en este caso, si de mí hubiera dependido (y en principio tengo buena memoria) para algo que yo recordara haber hecho ese comentario, apañados íbamos...  Y pienso en cuántas cosas habremos hecho en el pasado, buenas o malas, en la red o fuera de ella, de las que no nos acordamos ya en absoluto, y por supuesto, y por qué no, tengo mucho miedo... 

Seguro que en unos años ni yo ni nadie recordará este post, y entonces el miedo volverá... suerte que no dijera ningún disparate del que me pudiera arrepentir. ¡Voten por Trump!

09 enero, 2018

Primer tutorial, cómo hacer un tutorial

Como todos sabéis, en mi menú lateral tengo una lista de etiquetas (o categorías) en las que clasifico cada una de mis entradas. El número ya va por 25, que casi podría decir que es excesivo, pero oye, ¿quién maneja mi barca si no yo? (como cantara son fracaso estrepitoso aquella en Eurovisión). Yo decido y quien no quiera ahí tiene los comentarios para criticar y ser criticado, cómo no.

En fin, tras hacer un poco de viejo escritor muerto de éxito y cascarrabias, vamos al lío, y como siempre es interesante mantener la regularidad, creo que ha llegado el momento de incluir una nueva categoría en mi blog, que corresponderá a tutoriales, o lo que es lo mismo: entradas en las que se explica cómo hacer algo, ya sea la o con un canuto, comprar un billete hacia Shibuya, descifrar el Ulises de Joyce, colarse en una fiesta donde hay Coca-cola para todos y algo de comer, lanzar una tostada al suelo para que caiga por el lado sin mantequilla, hacer malabarismos con 3 pelotas, quitar una mancha de mora con otra verde o decir que el cielo está engaraveticulado sin trabarse.




Hoy no vamos a comenzar con el primero, pues aquí simplemente os presento la categoría, ya habrá tiempo de pensar qué puedo/podemos enseñar a hacer, sean cosas sencillas como doblar una hoja de papel o arabescos enrevesados como programar el Windows 98.

Algunos os preguntaréis: ¿pero qué es eso de un tutorial?, ¿cómo puedo hacer un tutorial? Pues os puedo dejar una pequeña serie de pasos para hacerlo, y con eso tendremos nuestro primer tutorial:

1- Pensar en algo que sepáis hacer y al menos una persona en el mundo no (si todos sabemos hacerlo, el éxito sería nulo).

Vale, yo por ejemplo sé doblar una hoja de papel por la mitad.

2- Pensar si sabríamos explicarlo por pasos, tanto por palabras (como correspondería a un blog) como en un vídeo (si es necesario explicar algo con una imagen, que ya sabemos que vale más que mil palabras).

Creo que puedo explicarlo con palabras, pero si me trabo siempre puedo hacer un vídeo-tutorial

3- Comenzamos a escribir, empezando por el material necesario (por ejemplo para doblar una hoja de papel necesitamos una hoja de papel, o para programar el Windows 98 podemos usar un ordenador personal).

Diría que "para doblar una hoja de papel, sólo necesitamos tener una hoja de papel y una persona, animal o robot, que será el que ejecute la acción".

4- Una vez tenemos el material preparado, y siendo muy cuidadosos de no saltarnos nada, vamos explicándolo por pasos. Ojo, muy importante: no demos nada por sabido, pues el gran error de todo tutorial es suponer que el lector piensa exactamente igual que nosotros, por lo que mejor pecar de "manual para tontos" que de "mal tutorial, galimático".

Diría que el paso 1 es coger la hoja de papel, el segundo colocarla extendida en una superficie horizontal (como podría ser encima de una mesa), el paso 3 apoyar un dedo o la palma de nuestra mano izquierda en la parte central de la parte izquierda de la hoja, el paso 4 levantar un poco la parte derecha de la hoja, cogiéndola entre nuestros dedos índice y pulgar de la mano derecha, el paso 5 es mantener la mano izquierda donde estaba y con la hoja cogida entre los dedos, acercar nuestra mano derecha a la izquierda, de forma que la parte derecha de la hoja coincida con la izquierda, el paso 6 sería hacerlas coincidir del todo, de forma que ahora el tamaño de la hoja se ha reducido a la mitad, el paso 7 es sujetar con la mano izquierda, no sólo la parte izquierda de la hoja, sino también la parte derecha que ahora está encima de la izquierda, para que cuando soltemos la hoja con la mano derecha, no vuelva a la posición inicial, el paso 8 es soltar la hoja con la mano derecha, el paso 9 es ir a la parte derecha, que es donde vamos a hacer el doblez, y que ahora forma una especie de curva de papel, y apretarla con fuerza para que quede plana, intentando que esta parte una vez plana quede paralela a la parte izquierda de la hoja... etc.



5- Revisamos el tutorial leyendo y realizándolo nosotros para ver que todos los pasos están correctos.

Aquí me habría dado cuenta de que un zurdo podría tener problemas para hacerlo bien, o incluso un manco, dado que hablamos de mano izquierda y derecha, por lo que para empezar sería un tutorial "no inclusivo", ya que no tendría en cuenta las diferentes diversidades funcionales (lo que antes se llamaba discapacidades, que ahora es una palabra en desuso por ser un insulto grave). Por lo que se podría poner una aclaración indicando que está hecho para ese tipo de personas y que las otras tendrán que adaptarlo a ellas, o simplemente indicar que en el caso de zurdos han de cambiar cada vez que se dice "derecha" por "izquierda" y viceversa. Para mancos, sería más complicado, pero ellos se apañan bien, como campeones de vencer a la dificultad que son.

6- Se lo mostramos a alguien para que de verdad nos confirme que todo está bien explicado.

Mejor si es un poco "torpe", así nos ayudará a cubrirlo para cualquier tipo de usuario

7- Publicamos el tutorial

Puede ser en un blog, en una web de tutoriales, en una infografía (que se comparte mejor y es más viral) o en Youtube si es videotutorial.

8- Recibimos las felicitaciones de todo el mundo y los comentarios aplaudiendo nuestro trabajo

9- Recibimos la carta de Sus Majestades

10- Recibimos el Toisón de Oro que nos hemos ganado con tanto ahínco.

11- Suena el despertador...

Y así, amigos, es como se haría un tutorial... quizá nos veamos en uno de estos...

03 enero, 2018

La chapa número 1000

He olvidado ahora si os lo había comentado en estos más de 900 posts, pero desde hace algo menos de 30 años colecciono chapas y tapones de botellas. Me valen tanto las chapas de botellines como las de cava y las de botellas de plástico.

Ahora mismo no recuerdo exactamente cómo comenzó la cosa, pero si los primeros pasos y esas primeras chapas que formaron parte de la colección, algunas recogidas en los alrededores del kiosco del Paseo de Jesús de Porcuna, otras encontradas en el suelo de la Redonda, alrededores de los bares, en las ferias, entre los terrones de los olivos de Alharilla (algunas de estas probablemente de primeros de los 80, ya medio borradas y oxidadas) y otras pedidas directamente al Casino o a alguno de los establecimientos de Porcuna. Así fuimos haciendo poco a poco colección unos amigos y yo, primero algunas decenas y luego ya llegando a la primera centena (debajo podéis ver algunas de esas primeras 100, sobre todo las más estropeadas, todas de batidos y horchatas, y sí, ni idea de qué marca es la de la de arriba a la derecha)



La de los comienzos no fue una época fácil, pues como anécdota he de contar que tuve algunas bajas en la colección (incluso recuerdo cuáles, una de ellas por ejemplo, de Cerveza Holandesa, me la había encontrado en el Parque del Retiro de Madrid cuando tenía 8 años) debido a que directamente me las robaron un par de veces cuando se las enseñaba a otros niños, cosas de impúberes lógicamente, que a veces sin maldad real pueden ser muy crueles; incluso recuerdo haber ido a casa de uno de ellos indignado uno de los días y comentarle a su abuela que me había robado algunas como la de aguas Fuensanta, por lo que al menos ésa sí me la tuvo que devolver.



En fin, el tema poco a poco se fue enfriando ya por las 200-300 adquisiciones, y muchas veces pasaron meses sin encontrar nuevos integrantes de la colección, ya fuera por no tener que pedirlas, cogerlas del suelo o por no viajar a lugares donde pudiera encontrar nuevas o simplemente por desidia.

Una particularidad de mi colección es que muchas de ellas me las he encontrado yo tiradas en el suelo, las he pedido en un bar tras consumir o directamente me he bebido yo el botellín, todas salvo unas cuantas que compré por Ebay hace unos 10 años para comprobar si este tipo de webs funcionan bien, y que me llegaron correctamente. Esto a diferencia de muchas otras que prácticamente son "colecciones compradas a base de talonario".

En fin, recuerdo haber pedido chapas en un pub irlandés ("the tops of the bottles") en 2000, en una cervecería del sur de Alemania (ni idea en alemán), por una calle de París o encontrármelas tiradas en un parque de Estambul o cerca de un mercado de Split... muy variadas.

Así, aunque muy poco a poco y casi sin mirar mucho si las tenía o no, he ido guardando chapas en botes de Nesquik (como curiosidad, empecé en un bote de "Nocilla Instant" como el que veis debajo, que fue un equivalente al ColaCao y Nesquik que fracasó, y ahí sigo teniendo algo más de 100), y poco a poco he ido clasificándolas para ver cuántas tenía y no perder la cuenta.



Por eso, tras muchísimos años coleccionando, e incluyendo chapas y tapones, hoy puedo decir que con toda probabilidad he llegado a la chapa distinta 1000 de la colección.  Seguiré coleccionando, seguro que sí, sin intención alguna de publicarlo, sin prisa, sólo por gusto y por supuesto sin ostentación alguna ni clasificarlas en una pared, ahí siguen tiradas en botes (y probablemente para siempre).

Supongo que cuando llegue a 2000, si aún no he legado la colección a nadie, y si estoy vivo para verlo (al ritmo actual en teoría a los 70 años llegaría a 2000, pero quién sabe si me ayudarán mis nietos por entonces y correré más), volveré a contaros que he llegado, y ojalá todos me podáis leer ;)

Por Cierto: Pensaréis, ¿y cuál es la chapa número 1000? Pues ni idea, porque podría darse el caso de que tuviera algunas repetidas, por el margen de error al contarlas u otro detalle, así que aquí debajo os dejo varias opciones y elegís la que más os guste :)