16 julio, 2017

Los mejores en el páramo de hace 25 años

Estos días hace 25 años de aquellas 2 semanas inolvidables y mágicas que vivimos los que aún lo recordamos, mayores de 30 todos, millenials algunos, nosotros, incluso centenarios otros, nuestros abuelos.  España fue el centro del mundo durante ese año, y más si cabe durante los JJOO de Barcelona, donde España se mostró al mundo capaz de eso y de más, y donde además nuestros deportistas fueron partícipes de un gran cambio de mentalidad que dura hasta nuestros días.

Hoy puede sonar a chino, a arcaico, a batallitas del abuelo, incluso a imposible, pero cuando comenzó 1992, hace 25 años, España no había sido jamás campeona del mundo u olímpica más allá del hockey, ningún deportista español había ganado más de un Tour de Francia, ni habíamos ganado el mundial de Fórmula 1 o el de MotoGP (500cc. por entonces). Por supuesto, la última Copa de Europa la había ganado el Real Madrid hacía 26 años, y para encontrar una mujer española campeona del mundo en algo había que escarbar casi hasta el centro de la Tierra... sí, nuestro deporte era un páramo hace 25 años, y entonces no hizo más que despegar.  Como muestra, las irrisorias 4 medallas que ganó España en los Juegos de Seúl en 1988. Y como botón casi exagerado, la comparación entre las 22 medallas que España había ganado en las 23 ediciones de los Juegos Olímpicos previas a esos juegos de Seúl, y las mismas 22 que consiguió sólo en Barcelona. Algo, sin duda, cambió en la montaña mágica de Montjuich...

Como curiosidad, y un poco a ojo, me gustaría hacer un pequeño juego parecido al de los Pronósticos deportivos de 1992 que hice hace semanas, y a imagen y semejanza de las listas de los 100 mejores deportistas masculinos españoles de la historia y las 60 mejores deportistas femeninas españolas de la historia. 



Ahora los logros de todos son impresionantes, pero... ¿cuáles habría elegido a comienzos de 1992 como los mejores deportistas chicos y chicas españoles de la historia?  Hagamos esa práctica de documentación-ficción.

Los mejores 25 deportistas masculinos españoles de la historia hasta 1992:

1- Severiano Ballesteros (golf)

Considerado uno de los 10 mejores de la historia (y el mejor no EEUU). Fue número 1 del mundo 4 años (83, 84, 85 y 88), y ganó 5 majors y 5 Ryder Cups.

2- Ángel Nieto (motociclismo)

13 veces campeón del mundo en categorías menores (50 cc. y 125 cc.). No se sabe lo que hubiera pasado si lo hubiese intentado en las más grandes. Por esta época era el segundo piloto con más grandes premios ganados (90), y títulos mundiales. Además fue 4 veces subcampeón del mundo.

3- Paco Fernández Ochoa (esquí)

Oro olímpico en slalom en 1972. 'Paquito' fue el tercer oro olímpico español de la historia y hasta la fecha el único en JJOO de invierno. Además ganó una prueba de la Copa del Mundo y fue bronce mundialista una vez.

4- Juan Antonio San Epifanio "Epi" (baloncesto)

1 Plata olímpica (1984). Elegido mejor jugador europeo de los 80 (L'Equipe). Por aquel entonces Epi estaba considerado el mejor jugador español de la historia.

5- José Luis Doreste (vela)

Oro Olímpico en 1988 (en Finn [sólo]), y 2 veces Campeón del Mundo (en Star [dúo] y Finn).

6- Manolo Santana (tenis)

Ganador de 4 torneos del Grand Slam, 2 veces finalista de la Copa Davis y victoria en la exhibición olímpica del tenis en 1968. Sus triunfos los consiguió antes de la Era Open, por lo que no competía con los mejores del mundo (caso similar al de Ángel Nieto), pero fue una auténtica superestrella en España.

7- Herminio Menéndez (piragüismo)

3 medallas olímpicas en 3 JJOO (2 platas K-4 1000 y K-2 500; 1 bronce en K-2 1000). Además fue 1 vez campeón mundial (1976 en K-4 1000) y 7 medallas más.

 8- Joaquín Blume (gimnasia artística)

Ganó 5 Oros en el Campeonato de Europa de 1957 (incluido el concurso completo), en un campeonato que era casi como un Mundial. Favorito para medallas en los JJOO de 1960 murió en accidente en 1959

9- Manuel Estiarte (waterpolo)

Nombrado 6 años seguidos mejor jugador del mundo (1986-91)

10- Guillermo Timoner (ciclismo en pista)
 
6 veces Campeón del Mundo de medio fondo tras moto (55, 59, 60, 62, 64 y 65), y 2 veces segundo.

11- Luis Suárez (fútbol)

1 vez Mejor jugador del mundo (1960) y otras 3 veces entre los 3 primeros.  Ganador de 1 Eurocopa (1964) y de otros 13 títulos

12- Ruy López de Segura (ajedrez)

Número 1 del mundo de ajedrez, en el siglo XVI.

13- Perico Delgado (ciclismo en ruta)

Ganador de 1 Tour de Francia y 2 Vueltas a España. Por su mala cabeza o su mala suerte perdió al menos 2 Tours más que debió haber ganado.

14- Luis Doreste y Roberto Molina (vela)

Oro olímpico en 470 dúo 1984. Además Luis ganó un Mundial en 1985 en categoría Flying Dutchman

15- Jordi Tarrés (trial)

4 veces campeón del mundo

16- Carlos Sainz (rallies)

Campeón del mundo de rallies en 1990
 
17- Eladio Vallduví (tiro olímpico)

2 veces Campeón del Mundo de tiro en foso olímpico (78 y 82), y participante en 5 JJOO.

18- Luis Álvarez Cervera (equitación)

Participó en 6 JJOO y consiguió 9 diplomas olímpicos.

19- José Manuel Egea (kárate)

2 veces Campeón del Mundo (88, 90) y 6 veces campeón de Europa

20- Martín López Zubero (natación)

Oro mundial en 200 espalda en 1991

21- Paco Gento (fútbol)

Ganador de la Eurocopa (1964) y muchos títulos con su club. Único español elegido entre los 50 mejores jugadores del siglo XX.

22- Francisco Villota y José de Amézola (pelota vasca)

Ganaron el Oro Olímpico en 1900, en cesta punta. Hasta 1998 no se les consideró ganadores de medalla olímpica, tras una investigación. Finalmente se les atribuyó la medalla, por lo que son los primeros medallistas olímpicos españoles de la historia.

23- Santiago Amat (vela)

Bronce Olímpico en 1932, en clase Snowbird [sólo]. Fue el primer medallista individual español de la historia.

24- José Navarro Morenés (hípica)

2 Medallas Olímpicas (Oro por equipos en 1928 y Plata en 1948). También fue Campeón del Mundo en salto de longitud a caballo.

25- Federico Martín Bahamontes (ciclismo)

Primer ganador español del Tour de Francia (1959), y vencedor del Gran Premio de la Montaña en las 3 vueltas grandes.


Las mejores 10 deportistas femeninas españolas de la historia hasta 1992:

1- Carmen Valero (atletismo)

Ganó dos Campeonatos del Mundo de campo a través (1976 y 77), y primera atleta española en participar en unos JJOO.

2- Pepita Cuevas (patinaje de velocidad)

4 veces Campeona del Mundo entre 1967 y 1968

3- Coral Bistuer (taekwondo)

2 veces Campeona del Mundo en -65 kg. (1985 y 1987), y 4 de Europa. Además ganó el Bronce en Seúl como deporte de exhibición.

4- Miriam Blasco (judo)

Campeona del mundo en 1991

5- Arantxa Sánchez Vicario (tenis)

Campeona de Roland Garros 1989

6- Blanca Fernández Ochoa (esquí alpino)

Ganadora de 4 pruebas de la copa del mundo

7- Theresa Zabell (vela)

Mundial en 1985 en clase Europa y Europeo 1991 en 470

8- Lilí Álvarez (tenis)

3 veces finalista de Wimbledon en los años 20. Ganadora de Roland Garros en dobles. Gran pionera del deporte español.

9- Débora Alonso, Lorea Elso, Teresa Fuster, Isabel Gómez, Montserrat Martí y Gemma Royo (gimnasia rítmica)

Campeonas del Mundo de Concurso Completo en 1991.

10- Mari Cruz Díaz (atletismo)

Oro Europeo en 1986 en 10km. marcha


Como comentario final, es impresionante sobre todo el avance de las mujeres en nuestro deporte, eso sí que era un páramo antes de 1992...


11 julio, 2017

La verdugo del siglo XXI

Conduce pausadamente en su buga dejando atrás un reguero de destrucción, tarareando canciones de rockeros pasados de moda, galopando y cortando el viento melena al aire, mientras el horror fue sembrado con un simple giro de muñeca.

Ella, la verdugo del siglo XXI ha liquidado hoy otros 5 contratos más. Es un trabajo rutinario, sí, todos los días da de baja en su gran empresa por lo menos a 3-4 trabajadores. Normalmente son despidos por no haber cumplido objetivos, aunque en muchos casos son contratos temporales y por obra y servicio que vencen.

Trabajo rutinario el de verdugo del siglo XXI, firmando la sentencia de muerte de otra vida laboral. La semana pasada cayeron hasta 6 padres de familia que eran los únicos que trabajaban de su hogar, e incluso esta semana dos embarazadas que acababan contrato (y da muy mala imagen despedirlas, aunque no es el caso), contratos finiquitados a lo bestia aprovechando una ley injusta que maltrata al trabajador y permite a las empresas tratarlos como a simples estadísticas.

Ella recibe la información, analiza, busca, imprime, sella y marca en un Excel, así, de un plumazo cierra una historia, a veces de 1 mes, a veces de 1 año, a veces de media vida trabajando en la empresa, como si nada, sin remordimientos, la verdugo del siglo XXI...



Debe ser y es un trabajo estresante, pues tienes en tu mano las esperanzas de mucha gente, y nunca es para bien. Uno ha de endurecerse creando cierta capa de callo para aguantar semejante tensión, el estrés de sentirse a la vez poderoso y temido, y a la misma vez odiado y puede que hasta tenido en compasión. No es más que un trabajo, pero muchos renunciarían a él ante la presión que ello supone. No, nadie ha tomado represalias contra ella, pero la sola sonrisa al cruzarse a sus compañeros puede hacerles pensar un "qué cínica".

Ella, la verdugo del siglo XXI, toma datos, analiza, recibe la decisión final, imprime, sella, ejecuta, notifica... ella, jugando con nombres desconocidos y DNI que no dicen nada, a veces de gente cuya cara ha visto alguna vez quizá en un reclutamiento, o que simplemente le suenan. Ella no entiende de barcos, de historias, de sentimientos, sólo ejecuta y ejecuta órdenes... Así, día tras día, mientras otro compañero es el encargado de dar las altas, buenas noticias, nuevos sueños e ilusiones, a la vez que la verdugo va segando vidas laborales, encargada de las bajas, las malas noticias, las pesadillas y las desilusiones.

Así, día tras día dando malas noticias, hasta que un buen día le llega la notificación que nunca esperaría: esta vez era su propio compañero, el de las altas... y ella, cómo no, como siempre, apunta, sella y ejecuta... adiós compañero, que te vaya bien, y mientras ella, hierática e incorruptible, sin sentimiento a la vista, va poco a poco dando los pasos, contando los días, meses, años para ese momento final en que ella misma, la verdugo del siglo XXI tenga que sellar su propio despido, su finiquito, y de igual manera, con el gesto frío y distante de la realidad, recibirá la notiricación, buscará su expediente, lo imprimirá, lo sellará y lo marcará en la hoja de Excel, dejando que algún nuevo becario la archive, que para eso ya no está una... y esa tarde abandonará la empresa, casi sin hablar, con la frente alta y la conciencia completamente limpia, dando su último servicio siendo ella misma el último expediente, como verdugo de sí misma, qué ironía...

06 julio, 2017

Posteando, que no es poco

Años atrás solía escribir al llegar de la facultad, muchas veces antes de cenar y otras una vez cenaba, ya en mi habitación del piso de estudiantes.

Otras veces lo hacía en Porcuna, sobre todo en vacaciones o los fines de semana, primero en un viejo ordenador y después en uno más moderno que regalé a mi madre con uno de esos primeros sueldos que hacen ilusión gastar en eso, y que aún permanece en su lugar.

Ahora lo hago desde otro lugar, sin mucho tiempo, en huecos que voy teniendo, a veces cada 3 semanas, escribiendo durante un par de horas 3 post seguidos para tener que publicar, así es el no tener demasiado tiempo para estas cosas, y eso influye como ya he dicho en otras ocasiones en la inspiración: si no tenemos tiempo para pensar, para tener la mente en blanco mirando al horizonte y para aburrirnos, difícilmente estimularemos nuestra imaginación y difícilmente fluirá líquida hacia el infinito creador, y así es bastante complicado pergeñar algo que realmente merezca la pena, pero ahí sigo, por supuesto.



Hoy son las 8 y cuarto y creo que puedo disponer de un cuarto de hora para escribir, sin musa ni nada, aporreando teclas sin ardor inspirador, como autómata que no decide por sí mismo qué decir. No sé qué tendría que decir, qué interesaría que dijera o qué cosa incluso debería callarme. Y así me presento desnudo ante el público del mar, en una botella sin etiqueta que muestra su interior pudorosa y avergonzada inevitablemente.

Recuerdo ahora que cuando no tenía blog también escribía tiernamente en mis 12 ó 13, aporreando un viejo teclado en WordPerfect, cosa que los niños de ahora verían antediluviano; escribiendo tonterías consentidas y sin sentido que unas y otras creaban todo un mundo interior con el que defenderse de un hostil mundo exterior. No sé si esta bitácora no será lo mismo, una defensa frente al mundo exterior que a todos nos agobia y agota, y a mí por supuesto también, y por eso ahora que la angustia o la ansiedad me puedan querer tirar al suelo, escribo premeditadamente, para aliviar tensiones, para soltar lastre, para desanclar pulsiones, para librar ataduras. Y así, despacito se me van los 15 minutos que tenía, pergeñando otro atentado público en la red, mientras una pesada mosca revolotea por toda la habitación posándose de vez en cuando en mi tronco desnudo (verano que es), azotado por el viento de un ventilador bestial que no es capaz de emitir suave brisa, será cosa de los "chinos".

Y mientras pasa el tiempo y aporreo, pienso en cómo sería si tuviera horas libres de sobra para soñar, para inspirarme e imaginar, para divagar y soltar todo eso plasmado en quién sabe qué, quizá en escritura, cómo no, pero quizá en miles de artes si tuviera ese gen activo, el del artista multidisciplinar. Pero yo no tengo lienzo ni arcilla, no cuento con partitura o cámara de vídeo (quizá en el móvil...), sólo tengo un teclado y una conexión a internet, ¿qué puedo hacer si no...? Y se me va el tiempo, se me agota, llega la hora casi de cenar, y qué sería de mí si tuviera ahora que bañar a mi bebé, entonces el blog desaparecería o acabaría siendo uno de esos blogs de artículos breves para no morir, para superar su propia supervivencia, pero siempre vivo, como no, pese a estar encofrado y enclaustrado entre segundos y minutos que lo tienen aprisionado, que no lo dejan fluir ni expresarse a gusto, que sólo le permiten bocados de libertad, de una expresión justa y mínima para cubrir el expediente. Así es, así me encuentro, y mientras tanto veo que me acerco a mi entrada 1000, que no será este año ni el siguiente, pero que sin duda llegará, pese a que sin duda la vida nos condiciona a todos.



A mí, ahora, no me deja más que despedirme hasta la siguiente, en este cálido verano de 2017 que a todos nos adormece. Ojo, esto no es un chungui-post ni nada, las imágenes lo hacen parecer lo que no es, ¡benditas imágenes y su capacidad de evocar y hacernos sentir cosas! Quizá un día de estos vuelva a escribir un relato breve, quizá breves palabras, hasta la siguiente...

02 julio, 2017

Todos tenemos derecho a ganar

Ahhh, la victoria, el placer de ser el mejor, de aplastar al rival, de ser condecorado, de notar descansando los laureles sobre tus sienes, de estar en lo más alto, en la cúspide, la alegría de ser loado y vitoreado, de ser aclamado y aplaudido, la satisfacción de ver los frutos de tanto o de ningún trabajo, la sonrisa del que lo tiene todo, del que ha vencido, del que ha triunfado, del que ha ganado, contrastando siempre con la media sonrisa de los otros medallistas, con el llanto quizá de los últimos.

Todo el mundo debería alguna vez poder ganar algo, reivindico desde aquí el derecho que todos tenemos a ganar, a sentirnos por una vez triunfantes.

Sí, es cierto que la competición debe siempre ser justa, y debe ganar el mejor, y a veces el mejor siempre es el mismo, y por tanto, sea él el ganador eterno, pero para muchos otros han de existir competiciones, pequeñas y medianas si es preciso, si es precioso, en las que poder ejercer su derecho.

Posiblemente no haya mucha gente que jamás haya ganado nada, los habrá que ganan poco, que siempre tienen mala suerte, que no tienen condiciones para vencer en nada, pero aun así, alguna vez ganarán. ¿Y vosotros, habéis ganado alguna vez algo?



A decir verdad, yo he ganado también varias veces, quizá no a nivel mundial (aunque probablemente sea de los mejores del mundo en algo que no sé, ya que estoy seguro que todos nosotros lo somos en algo, quizá no los mejores, porque la estadística de 7 mil millones de almas es demasiado cruel, pero sin duda en cabeza), quizá incluso siempre he solido ganar mucho más que perder, y eso malacostumbra rematadamente, hasta hacerte pensar que una derrota es el fin del mundo. Quizá debería acostumbrarme a retar a los de mayor nivel, quizá todos deberíamos hacerlo, porque es la forma de mejorar, de evolucionar, cuando ya ganamos siempre a los semejantes, pero... ¿y qué pasa con el placer de seguir haciéndolo?

¿Es que no es maravilloso ser cabeza de ratón antes que cola de León? Quién sabe... podría serlo, pero también hay un increíble placer en el perder por menos diferencia de la que esperas, en el juego imposible, en la competición sin posibilidades reales, en la desigual lucha con resultado de antemano escrito. Sin duda, uno siente más placer perdiendo 260 a 2 contra el Dream Team que barriendo por 100 a 50 a un equipo de gente que apenas era el primer día que jugaba...

Por ejemplo ahora recuerdo que en junio gané una partida de Ciudadelas, y días antes 3 partidas de brisca y un partido de dobles de tenis, aparte de otro individual, no, no me fue mal el mes de junio, aunque sí perdí una apuesta sobre quién ganaría la Liga ACB realizada a primeros de año, eso sí, acerté el Roland Garros para Nadal.

Años antes recuerdo haber ganado algún premio literario infantil, el campeonato de fútbol de las colonias a las que asistí, un torneo de ajedrez jugado entre amigos en el instituto o una competición entre principiantes al tenis. Con eso me conformaría, con eso me conformo, pero sí, reivindico desde aquí el derecho de tantos a ganar.

Reivindico el derecho de tantos niños que siempre parecen quedar los últimos, el derecho a ganar a los abusones jugando a la Oca, sacando un 10 en un examen, teniendo la cartera más bonita del nuevo curso, teniendo la madre más guapa, el nombre más largo o la merienda más apetecible, el derecho a ganar una estampica en un sorteo, a conseguir el trabajo soñado por todos, tener el padre más longevo o los hijos más altos. Reivindico vuestro derecho a ganar, vuestro derecho a llegar más alto que lo que nunca habríais pensado, porque todos estáis hechos para vencer y os lo merecéis, lo que pasa que quizá todos tenemos desvirtuada la idea de una competición: una competición no son los 100 metros lisos, ni el concurso de triples, ni la petanca ni el badminton ni el Acuatlón. La verdadera competición es la vida, y en esa todos sois ganadores, y siempre habrá un día en el que os alcéis triunfantes, porque todos tenemos derecho a ganar.