28 enero, 2017

Nadal-Federer, la final más esperada

Siempre suelo hablar más de temas atemporales o que no corresponden a la actualidad de un día o semana concretos, sobre todo porque no suelo tener tiempo de escribir cuando se producen, pero en este caso tengo el hueco y me viene al pelo, ya que se trata de un acontecimiento deportivo único a nivel planetario, que lógicamente trasciende más allá de lo deportivo, porque aparta de la mística de la que ahora vamos a hablar, se enfrentan mañana dos de los 10 deportistas más famosos del mundo: Rafael Nadal y Roger Federer.



Poniéndonos en antecedentes encontramos a un lado a Roger, un reloj de precisión suizo, encumbrado ya hace años como el mejor jugador de la historia del tenis, record de victorias en Grand Slam con 17 nada menos, siempre con su tenis perfecto de manual, imbatible para muchos en su plenitud, y que sólo un joven español 5 años menos pudo contrarrestar, evitando seguramente que Federer acabara con una cifra de grandes torneos abusiva (seguramente bastante más de 20).

En el otro lado tenemos a Rafa, un jugador español todo coraje y garra, también de mucha calidad, pero basado mucho más en una cabeza privilegiada y en unas piernas que no siempre le han acompañado. Fue el único capaz de dominar al más grande, y poco a poco se le fue acercando en cifras, hasta llegar a los 14 Grand Slam. En su caso las lesiones le han evitado acercarse a una cifra mayor (quizá rozando los 20 en total), pero tambien para muchos es uno de los mejores de la historia.

Sin duda, Nadal y Federer han sido hasta ahora el tenis del siglo XXI, dominando completamente este deporte durante 11 años desde 2003, con el más abrumador de los controles que puede existir en un deporte como este. Como ejemplo tenemos que desde Roland Garros en 2003 hasta Roland Garros en 2014, Nadal o Federer ganaron 31 de 44 Grand Slam, y el único tenista capaz de ganar más de 2 en esa época fue Djokovic, que claramente podríamos añadir a este dúo para formar un gran trío más avasallador aún, que entre los tres ganó 44 de los últimos 55 Grand Slam... (12 Novak, 14 Rafa, 17 Roger y 1 más mañana para alguno de los dos).

Pues bien, se trataría simplemente de una final más entre Nadal y Federer si no fuera porque ya hace años que a ambos se les enterró, que sus carreras comenzaron a ir en declive tanto por las lesiones como por la pujanza de Murray, Wawrinka o Djokovic, y aunque muchos pensábamos que ambos seguían estando entre los 5 mejores, era cuestión de tiempo que la nueva generación de los 90 mejorara y los retirara definitivamente.



Si echamos un vistazo, las cuentas son claras: Federer ganó en 2010 el Abierto de Australia, y aunque ha llegado a 4 finales más de Grand Slam desde entonces, sólo ganó en 2012 Wimbledon, en el que claramente fue "su último gran torneo", como cuando Sampras ganó el Open USA en 2002 con su misma edad, por ejemplo. De 2012 ya han pasado 5 años, y con 35 todos los grandes de la historia (salvo Agassi) estaban ya bien retirados.  Nadal ganó su noveno Roland Garros, y último de sus grandes torneos en 2014, tras 10 años seguidos ganando uno, y desde entonces como mucho ha pisado los cuartos de final.  Él es más joven, y si ponemos de nuevo como ejemplo a Agassi, con 29 años había ganado 3 grandes y estaba casi retirado, y luego volvió para ganar otros 5 más, por lo que no sería extraño que Nadal volviese a lo grande. Quizá a Roger sí le quede como mucho 1 temporada más.

Ateniéndonos a los números históricos, si gana Roger Federer conseguiría su 18º Grand Slam, y volvería a ser favorito para los de este año. Claramente ya nadie dudaría de que es el mejor tenista de la historia, y conseguiría una gran hazaña ganando Australia a los 35 años. Si gana Rafa Nadal, superaría a Pete Sampras con el 15º Grand Slam, se acercaría muchísimo a Roger, y vislumbraría una segunda juventud que pudiera amenazar el récord del suizo, sueños que nadie sabe... pero se acercaría a ese anhelo de ser el mejor de la historia, aunque debía conseguir al menos 2 más para pillar al suizo.



Además, no falla: la mayor rivalidad en la historia del tenis vio su último gran enfrentamiento en la final de Roland Garros de 2011, señal de que sí, hoy ya era muy tarde para volver a ver algo así, una final Rafael Nadal - Roger Federer.

Podríamos poner ejemplos claros de esto, empezando por el tenis, es como cuando Navratilova llegó con 37 años a la final de Wimbledon (perdió ante Conchita), y siguiendo con la actualidad, me recuerda a cuando Maradona casi retirado fichó por el Sevilla (a mucho menos nivel, claro), o como si ahora Xavi y Casillas volvieran a la selección española. Quizá como cuando Cruyff fichó por el Feyenoord para volver a ser grande, como cuando Jordan volvió tras 2 años retirado, como si Bolt o Phelps volvieran a competir en los Juegos de 2020, como si Tiger Woods volviera por sus fueros, como cuando Michael Schumacher volvió a la Fórmula 1 con 41 años...

Son cosas que uno piensa cuando alguien se ha retirado y vuelve... que es una nueva oportunidad única de verlo. En este caso ni Rafa ni Roger se habían retirado, pero muchos pensaban que en 2018 ambos dejarían este deporte, cansados de ganar, de viajes, de luchar con las lesiones, de ver cómo las nuevas generaciones les arrollaban con ese natural devenir del deporte que va dejando paso siempre a la juventud. 

Pero no, señores, señoras, mañana, sorpredente y agradablemente, agradable sorpresa que nos trae el deporte de nuevo (quién nos iba a decir que una final así sería alguna vez un bombazo en las apuestas), Rafa Nadal y Roger Federer juegan la final del Abierto de Australia, la veremos...


Por Cierto: Como curiosidad, y totalmente a la altura de este gran partido, Serena Williams acaba de convertirse hace escasos minutos en la tenista de la historia con más torneos grandes (23 en total), superando el récord de Steffi Graf, uno de esos records imbatibles de la historia del deporte, que ahora aún lo es más.  Lo más grande es que ha ganado a su hermana Venus, que llegó a su primera final de Grand Slam hace 20 años, y que no pisaba estos grandes partidos desde 2009. Ambas, con 36 años la mayor y 35 la menor, aún y mientras no se retiren, las mejores tenistas del mundo, desde que comenzó el siglo.