13 febrero, 2013

España bicampeona mundial, también en Balonmano

Hace 8 años, cuando España consiguió su primer Mundial de Balonmano, aún no existía esta bitácora, por lo que no pude comentarlo. Fue un subidón increíble, en un torneo en el que no partíamos como favoritos y en una final en la que ganamos a un equipo imbatible. De hecho recuerdo que cuando sonó el "We are the champions" me emocioné. Eran otros tiempos... por entonces aún no habíamos sido nunca campeones del mundo de nada olímpico, salvo de Waterpolo, por lo que el triunfo era algo casi único e irrepetible.

Pues bien, varios años después, no sólo hemos triunfado ya en fútbol y en baloncesto, sino que, aún más increíble: hemos ganado el segundo Mundial de Balonmano. Es el segundo deporte olímpico en el que somos bicampeones mundiales (quién sabe si en 2014 podemos serlo también de Fútbol y Baloncesto).



Como ya escribí sobre el último gran título de nuestro Waterpolo, ese segundo Mundial de 2001, y en su momento no pude hablar del de Balonmano en 2005, ahora, aprovechando este segundo Mundial, quiero hacer un homenaje a estas dos generaciones, y a alguna más que se retiró sin oler la gloria. Cierto, ya hace un par de semanas que acabó el mundial, pero al ser este más un homenaje general, no importa que la fiebre y la emoción del momento ya pasaran.

En 2005 fue una auténtica sorpresa, con un equipo algo renovado, con un entrenador Pastor recién llegado que convocó a varios jugadores de su club, inexpertos, pero a los que conocía muy bien, y de los que supo sacar lo mejor. España fue pasando rondas con un juego extrañamente fácil y un central Chema Rodríguez que parecía haber inventado la rueda, y al que nadie consiguió parar en todo el torneo. Además, Hombrados estuvo enorme en la portería, el gran capitán Garralda fue el mejor lateral del torneo, Rolando Uríos un pivote infalible y Juanín García un verdadero artista en el mejor momento de su carrera. El resto, veteranos como Barrufet, Lozano, Romero, Mariano Ortega, Juancho Pérez o Alberto Entrerríos; conocidos de Pastor como Davis, Garabaya, Fernando Hernández, y algunos más que luego se hicieron fijos como Raúl Entrerríos o Albert Rocas. La final ante la imbatible Croacia fue tan fácil, tan sencilla, tan increíblemente tranquila...

En 2013 fue otro bombazo, otro sorpresón, eso sí, en casa y con el mejor entrenador de clubes de la historia, Valero Rivera, que había quitado de enmedio a la mayoría de veteranos de 2005, aunque tuvo la buena idea de repescar al gran capitán Alberto Entrerríos. Las semifinales eran el objetivo, que se cumplió. Los mejores, nuevamente el pivote, el mejor del mundo Aguinagalde, los guerreros hispanos Cañellas y Guardiola, el portero serbio Sterbik y los extremos Rocas y Rivera. Además, nuevos jóvenes que darán el relevo: Ariño, Antonio García, Maqueda, Montoro o Sarmiento; y veteranos con muchas batallas como Viran Morros, Víctor Tomás, Ruesga o Sierra. Un equipo completo que al grito de ¡hispanos! arrasó a la imbatible Dinamarca en la final, de una forma humillante que nadie se explicaba a pesar de frotarse los ojos continuamente. Otra vez, 8 años después destrozábamos a la mejor del mundo para ganar otro Mundial.

¿Y ahora qué? Pues quién sabe, relevo hay, pero poca infraestructura, pero disfrutemos. Lo que queda es loar a los que lo dejaron un poco antes, a los que casi tocaron la gloria e incluso a los que comenzaron todo esto, cuando España comenzaba a estar en cuartos, los Lorenzo Rico, Cabanas, Serrano o Muñoz Melo, los más antiguos Alonso o Sagalés, y los más recientes Masip, AC Ortega, Urdiales, Guijosa o el yerno del Rey.

Y claro, sin olvidar a los extranjeros, que nos dieron el salto definitivo: Dujshebaiev y Xepkin.

Bueno, homenaje hecho. Lo debía...

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