03 septiembre, 2009

Un viejo árbol centenario sobrevive al progreso

Ahí, en mitad de la jungla de asfalto, donde muchos otros perecieron ante el inexorable retroceder del progreso, permanece erguido, ligeramente inclinado hacia el Norte, pareciendo huir de las cercanas vías de la estación de tren de Granada, ese viejo árbol centenario.

Desde su copa, situada a casi 20 metros de altura, se pueden divisar con facilidad Sierra Nevada, la Alhambra y la inacabada Catedral de Granada. Desde su copa, hace 100 años no se podía divisar ningún edificio a 100 metros a la redonda. Ahora, en el siglo XXI, este árbol es un vestigio natural histórico, rodeado por hierro y cemento; y de vida, poca, salvo algún valiente que pasea a su perro en tan agreste lugar, antaño verde y oxigenado, hoy gris y carbónico.



Sólo es un pequeño homenaje a la Naturaleza, encarnada en este árbol, de desconocido nombre de pila: El árbol centenario de la calle Halcón de Granada.

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